Herpes simple

El herpes simple genital es la infección de transmisión sexual causada por dos virus que pertenecen al grupo herpes virus hominus, conocidos respectivamente como herpes simple tipo 1 (HSV1), más asociado al herpes labial y herpes simple tipo 2 (HSV2), que causa la mayoría de los herpes genitales. No es extraño que ocurra un cruce de infecciones de tipo 1 y 2 durante el contacto sexual oral-genital.
El herpes simple no está clasificado como una infección de transmisión sexual ya que el 80% de la población adulta puede ser portadora del HSV1 sin haberlo adquirido de una forma sexual. La infección inicial de herpes oral ocurre normalmente en la niñez, simplemente al recibir un beso, pero puede ser transmitido hacia los órganos genitales en caso de sexo oral.
¿Cómo se contagia?
El virus es transmitido al contacto piel con piel, cuando la zona infectada entra en contacto con membranas mucosas principalmente oral y genital. A través de las secreciones de la mucosa el virus penetra en el organismo. El resto de la piel es demasiado gruesa, lo que impide su entrada.
Un factor importante a tener en cuenta es que el virus es muy contagioso y puede ser transmitido, aunque no esté en una fase activa, de manera que una persona sin lesiones visibles continúa eliminado el virus de forma intermitente, pudiendo contagiar a su pareja sexual.
¿Cuáles son los síntomas?
Aunque no siempre se tienen síntomas, una persona puede ser portadora del virus y no saberlo, algunos estudios nos dicen que hasta un 80% no desarrolla síntomas.
El herpes se caracteriza por episodios repetidos que se desarrollan con una erupción de pequeñas ampollas, generalmente dolorosas, con sensación de quemazón tanto en la boca y cara como en los genitales. Antes de la aparición de las ampollas ya se experimenta un aumento de la sensibilidad con quemazón y dolor en la zona donde luego aparecerán las lesiones.
En los hombres
Los lugares más habituales donde pueden aparecer las lesiones son:
  • Boca
  • Cara
  • Parte interna de los mulos
  • Ano
  • Pene
  • Escroto
En las mujeres:
Es de especial importancia por varias razones; tiene relación con el cáncer de cuello de útero sobre todo si está presente el HPV (virus del papiloma humano). En caso de mujeres embarazadas la presencia del virus en los genitales o el canal de nacimiento es una amenaza para el bebé. Las lesiones pueden aparecer en:
  • Boca
  • Cara
  • Ano
  • Parte interna de los muslos
  • Vulva
  • Vagina
  • Cérvix
¿Cómo se detecta y se trata?
Cuando se padece herpes simple se manifiesta con llagas que, por lo general se ven como una o más ampollas en los genitales, el recto o la boca, o a su alrededor. Las ampollas se abren y dejan llagas dolorosas que pueden tardar una semana o más en curarse.
Aunque el virus del herpes genital no tiene cura, si existen tratamientos antivirales muy efectivos para controlar la infección, acelerar la cura de las lesiones, impedir complicaciones y con ello reducir el riesgo de contagio.

Ante la sospecha de ser portador /a del virus acudir a la consulta de urología o ginecología es imprescindible, de esa forma se podrá diagnosticar correctamente y empezar cuanto antes el tratamiento.

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