DIARIO DE MALLORCA Más allá del placer, el juguete erótico mas exitoso de todos los tiempos, el vibrador, puede convertirse en el instrumento ideal para tratar algunos de los problemas de disfunción sexual más extendidos. Hombres y mujeres con casos de anorgasmiavaginismo o acortamiento de pene, encuentran en este aparato un aliado para progresar en su vida sexual, y por tanto, también en su salud. Así lo recoge un gran estudio llevado a cabo con 3.800 mujeres entre 18 y 38 años. La investigación constata que los vibradores mejoran la función sexual y promueven comportamientos saludables.

El proyecto, llevado a cabo por el Centro de Promoción de la Salud Sexual en la Universidad de Indiana (EE UU) revela que la mayoría de las mujeres (un 52%) reconoció haber usado un vibrador. El 83% lo empleaba para estimular el clítoris, mientras que el 64% lo usaba en el interior de su vagina.

Una de las utilidades que los expertos atribuyen a los vibradores es como tratamiento de la anorgasmia, es decir, la ausencia del orgasmo tras una fase de excitación normal, una de las disfunciones sexuales más comunes de la mujer.

Para el psicólogo y sexólogo clínico valenciano Manuel Fernández, está confirmado que los vibradores son un factor en el tratamiento para aquellas personas “con incapacidad de llegar al orgasmo”, ya que, según explica el especialista, “con esta herramienta la mujer o el hombre aprende a conocerse más a sí mismo, aprende las reacciones de su cuerpo y también a estimularse”.

En este sentido, la mejor opción para el tratamiento es un vibrador que se pueda modular, con lo que el usuario puede localizar los puntos y las zonas en los que es más sensible y también como actuar sobre ellos. La mayoría de los casos que pasan por la consulta de Manuel Fernández acuden para solucionar problemas de disfunciones y asegura este sexólogo que lo mejor es “el control del vibrador como un instrumento clínico” más allá del uso privado que cada uno prefiera.

En el caso de los hombres, existen varios diseños de vibradores anales y algunos más específicos para aquellos que hayan sufrido, por distintas causas, un acortamiento del miembro. El uso controlado en estos casos sigue siendo lo más aconsejable.