PRÓSTATA
A.- Patología benigna:
Adenoma ó Hiperplasia benigna de próstata representa casi el 40-50% de las consultas ambulatorias que se hacen en urología.
Es un proceso de instauración lenta y progresiva que aparece entre los 50 y 60 años en el 50% de los hombres, al producirse un aumento del tamaño de la glándula próstatica, originando dos tipos de sintomatología:
- Obstructiva: traducida por dificultad para iniciar la micción, disminución del calibre miccional, con goteo terminal.
- Irritativa: traducida por aumento de la frecuencia miccional tanto diurna como nocturna y en algunos casos acompañada de urgencia miccional.
En líneas generales carente de escozor y si lo hay tendremos que despistar una infección u otra patología más importante en ésta glándula.
Ante tales sintomas el profesional debe de realizar un tacto rectal, solicitar el marcador PSA y una eco del aparato urinario, destinado éste último además para despistar otras patologías que pudieran pasar desapercibidas. A la vista de los resultados pautar el tipo de tratamiento médico y si con el tiempo los síntomas empeoran, se puede realizar la medida del chorro ó flujo urinario, que nos va a permitir saber si el paciente está más o menos próximo a la intervención quirúrgica y será el Urólogo el que indique la más adecuada para cada caso, dependiendo entre otras cosas del volumen de ella y de las técnicas de las que actualmente disponemos.
B.- Patología maligna:
Cáncer de próstata es la segunda neoplasia en mortalidad después del cáncer de pulmón.
La variedad más frecuente es el Adenocarcinoma.
- Está ligado a la raza: es más frecuente en la población negra afroamericana y menos en la oriental, quizás debido a factores genéticos, ambientales y estilos de vida.
- A la edad, pues un alto porcentaje afecta por encima de los 65 años.
- A la historia familiar, por eso es muy importante que toda persona cuyo progenitor haya tenido ésta enfermedad, deberá acudir al urólogo a partir de los 45-50 años.
Representa un modesto aumento en el riesgo de padecerlo con determinadas dietas, que no vamos a enumerar porque alargaríamos mucho éste apartado.
Detección precoz:
Las campañas ( screening ) que se han hecho en determinadas poblaciones para detectarlos no han dado el resultado que se esperaba de ellos.
El PSA (antígeno específico prostático) es uno de los marcadores que disponemos actualmente y considerando que el punto de corte entre la benignidad y malignidad está en 4ng/dl: por encima de éste valor se han de tener en cuenta otras variables como es el PSA libre, densidad, velocidad, etc que se han de tener en cuenta para conducta a seguir por parte del especialista.
Limitaciones:
- - No es específico para la detección de éste cáncer, al representar una fiabilidad entre el 60 al 70%.
- - No existe un nivel por debajo del cual se pueda excluir la presencia de él, ya que un 27% de éstos tumores el valor del PSA puede estar entre 3 y 4.
Tumoraciones benignas como es el adenoma con un gran volumen, así como procesos infecciosos en ella y los portadores de sonda vesical, pueden tambien dar un valor del PSA elevado.
Es fidedigno como control y seguimiento: monitorización de la enfermedad después del diagnóstico y tratamiento e identificar de inmediato si el tumor vuelve a aparecer.
Después de una o más biopsias con resultado negativo se puede solicitar otro marcador como es el PCA3, que nos puede indicar la necesidad o no de una nueva biopsia, aunque existe un valor intermedio de éste marcador que representa el que NO tenga una fiabilidad completa.
El tratamiento en líneas generales que se ha de pautar dependerá del patrón de diferenciación celular del tumor; estadío: si es un hallazgo casual en la biopsia prostática; o en el material que hemos obtenido al operarla; si está localizado en la glándula o extendido por fuera de la capsula prostática (vesículas seminales, estructuras vecinas, ganglios linfáticos o invasión a distancia más conocidas como metástasis ) y del valor del PSA, con el manejo de estas tres variables obtendremos el tipo de tratamiento.
C.- Infecciones:
Las más frecuentes son las Prostatitis aguda que aparecen en la edad media de la vida y el pa-ciente suele acudir al hospital para su diagnóstico y tratamiento por lo aparatosos que son sus síntomas: fiebre elevada, quebrantamiento del estado general, así como dificultad miccional.
la clasificación de las prostatitis crónicas es amplia y le corresponde ambulatoriamente al urólogo hacer un buen diagnóstico diferencial ( es decir que además del nombre ponerle el apellido ) con vistas a pautar el tratamiento ideal a los diferentes tipos de prostatitis y evitar de éste modo que no pasen a una permanente cronicidad.
